viernes, 29 de octubre de 2010

Ahora sí que sí

¿Os acordáis de la historia de los hámsters de Lucía que os contaba el otro día? En ella decía que tenía claro lo que no iba a volver a hacer, comprar otro hámster enano porque era evidente que eran muy flojos y que sería tirar el dinero. Pues bien, en otra muestra más de coherencia de éste que os escribe, he hecho justo eso, he comprado otro hámster igual. Más madera. Y no sólo eso, en una huida hacia adelante hemos rematado la operación financiera comprando además un accesorio para la jaula, un tubo de esos para que el bicho pueda estirar las patas. Estirar las patas en el sentido de dar un paseo, joer, que no me refiero a que haya acoplado un ataúd a la jaula para encima facilitarle el tránsito al otro barrio, agoreros.

Tengo que decir que el nuevo hámster, el segundo día de estar con nosotros, tuvo un momento crítico, se quedó parado en medio del tubo durante un montón de horas. Yo daba golpecitos en el tubo y nada, que no se movía. Llegue a pensar que se había quedado atascado, que estaba en las últimas y que se avecinaba otro drama con la peque. Pero por la mañana, cuando nada más levantarme bajé a echarle un vistazo, vi que había salido del tubo y que esta comiendo tan pancho. ¡Qué alivio!

El caso es que han pasado dos semanas y el animalico está perfectamente. Esperemos que siga así. Yo creo que esta vez va a ser la buena, porque se le ve en plena forma y además tenemos a nuestro favor varios factores.

Primero, que el animal que elegimos era el más grande de todos los de la tienda. Nada de romanticismos, esta vez los pequeñajos se los dejamos a otros pardillos. El que elegimos está fuertote. Incluso yo diría que tirando a obeso. De hecho es bastante más lento en sus movimientos que sus predecesores...Ummm...estoy pensando que a ver si nos hemos pasado y al estar más fondón de la cuenta corremos el riesgo de que se nos muera de un infartazo. Miraré a ver si venden mini-desfibriladores para hámster, por si acaso.

Segundo punto a nuestro favor, hemos cambiado el nombre maldito de Maggie por el de su hermana mayor en Los Simpsons, Lisa, a ver si nos trae más suerte. Aunque realmente no sabemos si es macho o hembra, se nos olvidó preguntárselo a la dependienta de la tienda de animales y yo ni sé -ni quiero- distinguir un hámster macho de uno hembra. Yo os confieso que, como creo que es macho, en vez de Lisa le llamo Arteche, ya sabéis aquel central del Atleti fuertote y bigotón del que os hablaba el otro día. Se parecen un huevo.

Y, por último, y quizá lo más importante para que el animalito esté viviendo más, que a éste le estamos mimando mucho más. Por cariño que no sea. Le cambio el agua todos los días, le doy trocitos de fruta, le he comprado un algodón especial para que se haga su camita, le dejo que me mordisquee el dedo. Vamos, que me ha faltado llevarle el Marca y ponerle el Canal Plus y un grifo de cerveza. Ná, como para morirse, si vive mejor que yo el jodío, no se va a ver en otra mejor.
Seguiremos informando.

Una tele de risa

Tenemos una tele de risa. Y no lo digo por la serie de los Príncipes, que por lo visto es para partirse el ojete, sino por algunas de las noticias que vemos en los informativos. Os cuento las tres noticias seguidas que han dado en el informativo de Cuatro esta mañana:

La primera, en relación con el atraco a un banco en Cambrils, justo cuando está diciendo el presentador que la policía sigue buscando a los presuntos atracadores y que está repartiendo fotografías de los sospechosos a los comerciantes de la zona, se ve a dos Mossos de Esquadra hablando ¡con un vendedor de la ONCE! Joer, que ya me imagino yo la conversación, el Policía "¿Vio usted a estos hombres?" y el vendedor de la Once "¡vete a la mierda, gracioso!". Y fin de la conversación. Por el bien de la investigación esperemos que lo que en realidad estuvieran preguntando los polis fuera el número del sorteo del día anterior.

Y donde no se tuvo que romper la cabeza mucho la poli para coger al delincuente fue en Morón de la Frontera, el lugar de la siguiente noticia, donde han detenido a una pareja que vendía coca y repartía octavillas de propanganda en las que ponía:«Descuento de cinco euros por cada gramo de coca que me compres. El arrebato de Morón, en calle Zaharillas 39». Menudo artista El Arrebato de Morón, esto es markéting y lo demás son tonterías. Porque no os engañéis, que el tío no es un pringao, al contrario, el tío es más listo que el hambre, porque vale que le han trincado y estará una temporada en la cárcel, pero ha conseguido una publicidad acojonante para su negocio y cuando salga se va a encontrar el local 'petao' de clientes. Vamos, que el local de Zaharillas 39 se le va a quedar chico, que se vayan preparando los del número 40 que éste les compra el local para ampliar su negocio.

Y para rematar la última notica, otro puntazo, la posible legalización de la marihuana en California, que por lo visto está a punto de caramelo. Dicen que sería beneficioso para el Estado porque recaudaría más dinero a través de impuestos y que ya hasta están dando clases en la universidad para formar a los futuros vendedores de maría. Pero lo mejor es que al final de la pieza sale una señora de 80 años o más fumándose una L del quince. Claro que sí, abuela, legalización, menos pastillas para la tensión y el colesterol y más maría, que es mucho más divertido.

En fin, que lo que hemos dicho muchas veces, que este mundo cada vez está más raro.

jueves, 14 de octubre de 2010

Buen viaje, Señores

¡Vaya bajón! En el mismo día han muerto dos grandes personajes de mi niñez: Manuel Alexandre y Juan Carlos Arteche.

Yo en Alexandre veía, más que a un actor, a una persona normal, un tipo sencillo que perfectamente podía pasar por tu vecino del segundo, ese agradable abuelito que se sienta en un banco a echar de comer a las palomas cuando vuelve de comprar su media barra de pan o que cada tarde echa la partida con sus amigos en el bar de siempre.

Le recordaré sobre todo como "Don Matías", aquel entrañable profesor que interpretaba en una película que protagonizaba el grupo Parchís y que, si no me equivoco, fue la primera película que yo vi en el cine, junto a mi hermano y mis primos. Fue en un cine de Reina Victoria que luego convirtieron en un salón de bodas y que ahora mucho me temo que es una tienda de los chinos. Lo que mejor recuerdo de ese momento es que, cuando estábamos en la puerta del cine, nuestras madres dudaban si sacar o no la entrada porque un cartel debía decir algo así como "no recomendada para menores de 7 años". Y recuerdo nuestras protestas y sobre todo el razonamiento de mi primo Arturo, que decía "pondrá eso de no recomendada porque dirán alguna palabrota...ya ves, cómo si no las oyéramos en la calle…”. Ante tan contundente argumento mi madre y mi tía decidieron con buen criterio sacar las entradas, y nosotros lo celebraríamos con algún sonoro ¡bieeeeen! y con algún 'de puta madre' por lo bajini que venía a poner de manifiesto cuánta razón tenía mi primo. El caso es que vimos la peli, como supongo que harías tú si eres de mi generación, porque Parchís era el grupo infantil del momento y quien más quien menos cantaba sus canciones mientras soñaba con ser la ficha roja (los chicos) o la ficha amarilla (las chicas).

Y de Arteche, ¡uf, qué decir! Pues que formaba con Ruiz la pareja de centrales de mi Atleti en los años 80, cuando mi Atleti era mi Atleti, cuando me sabía el once titular mejor que las tablas de multiplicar (Mejías, Votava, Clemente, Arteche, Ruiz, Quique, Marina, Julio Prieto, Landáburu, Rubio y Da Silva*), cuando una victoria frente al Madrid significaba dar un berrido que oía hasta la Señora Concha, mi vecina de arriba que estaba sorda como una tapia, y una derrota irte a la cama con lágrimas en los ojos. Los años se han encargado de ir limando esos picos de euforia y de decepción y ahora la gráfica de mis emociones atléticas es algo más plana, por suerte para mi corazón de sufridor.

Volviendo a Arteche, para el que no le viera jugar, decir que era un central como marcaban los cánones de la época: duro, fuerte, leñero, muy bueno en el juego aéreo y bastante tarugo con el balón en los pies. Dice su excompañero Quique Setién, cántabro como él, que cuando se enfrentaban de niños ya sobresalía del resto por su ímpetu y por su físico imponente. “Debió nacer con 10 años, parecía el padre de todos” y añade, “la única patada seria que recuerdo de entonces me la dio él. La persona que me recogió al otro lado de la valla me dijo ¡muchacho, te ha pillado un tren!”.

Ahora por desgracia al que le ha pillado el tren ha sido a él. Y un tren muy puñetero, el jodido cáncer, que ya sabemos que en ocasiones puede hasta con los más fuertes.

Hay que ver como es la vida, el bueno de Alexandre, pequeño y débil en apariencia, se va con 92 primaveras a sus espaldas, y el gran Arteche, 'Artechenbauer', 'el Algarrobo', el chicarrón del norte, nos deja sólo con 53 años. Una enseñanza que no conviene perder de vista.

Termino con una frase típica y que no me gusta demasiado, pero es que no conozco otra mejor para estos casos: descansen en paz.

*En la foto aparece Hugo Sánchez, pero he preferido poner a "Polilla" Da Silva, al que recuerdo con más cariño que al mexicano por motivos que seguro que a ningún atletista se le escapan.

La leyenda continúa

Maggie III acaba de estirar sus patitas. Una semana nos ha durado. Y yo me pregunto, y pregunto a Dios, o mejor a San Antón, que como patrón de los animales digo yo que será el delegado de Dios en ese área, ¿qué huevos demonios estamos haciendo mal? ¿Por qué se nos mueren tan rápido todas las mascotas?

Pero ahora no es el momento de buscar una explicación, ahora lo que toca es pensar rápidamente qué hacemos antes de que Lucía se dé cuenta de que se ha muerto su hámster.

Opciones:

a) Le digo a Lucía que el hámster se ha muerto. Así, sin paños calientes. Total, a su edad la "pesambre" dura lo que tardas en preguntarla "¿te apetecen unas chuches antes de cenar?".
b) Me hago el longuis. Eso se me da bien. Usando frases como "¡pues sí que nos ha salido dormilón el hámster!, ¡vaya cacho vaga que es Maggie, siempre acostada!". Y cuando la cosa cante, compro un ambientador.
c) Voy a la tienda de mascotas y compro otro igual. Pero, claro, esto funciona en un primer momento, porque no va a notar el cambiazo, pero con nuestra trayectoria seguro que la semana que viene se muere también el nuevo y volvemos a estar en las mismas. ¡Es tirar el dinero!
d) Compro otro bicho, más duradero. Yo que sé, una tortuga o un canario.

Lo que está claro es que no compro más hámsters enanos, porque esta visto que son más flojos que Paquirrín y Marichalar currando de albañiles, no me jodas.

Actualización del 15/10/2010: Al final escogí la opción a) y la cagué, primero porque Lucía lloró más de lo que yo pensaba y segundo porque su madre después me echó la bronca por no inventarme una historia a lo "prison break" y hacer sufrir innecesariamente a la niña contándole la verdad. Hay que ver que torpe soy. Y es que no termino de aprender a olvidarme de esa máxima que me enseñaron de pequeño: "hay que decir siempre la verdad". Así me luce el pelo.

jueves, 7 de octubre de 2010

Larga vida a Maggie III

Lo hemos vuelto a hacer. Hemos comprado otro hámster. Y la pregunta que nos hacemos es ¿correrá la misma suerte que sus predecesores?

Por si no sabes de que estoy hablando, te aconsejo que pinches aquí para leer un post donde contaba nuestras habilidades como enterradores prematuros de mascotas. Os resumo nuestro historial, se nos han muerto en un pis-pas las siguientes criaturicas: dos gatos, dos hámster y un pez.

Pues pese a ese currículum volvemos a intentarlo. Tenemos más moral que el Alcoyano. Eso y una hija que cada vez que veía la jaula vacía en el garaje nos ponía esa cara de pena que sólo saben poner los niños y Falete cuando abre la nevera y descubre que alguien se ha comido su tarta de chocolate.

Veremos como va la cosa con el nuevo hámster, a ver si conseguimos que éste se nos muera de viejo y no de un jamacuco. Según he leído, lo normal en el caso de un hámster, es que viva 2 ó 3 años. Pero conociendo nuestros antecedentes y lo poco que el animalico se movía esta mañana…no sé yo… Me conformo con que llegue al mes que viene. Se admiten apuestas. En bet&win creo que las apuestas están 100 a 1 a que no se come el turrón.

Encima, en esta ocasión, en la tienda de mascotas, va Lucía y elige, poniendo de manifiesto ese gusto por las causas perdidas que ha heredado de su padre, de todos los hámsters que había en la jaula, al más chiquitajo, al que estaban puteando dos grandullones. Mira que yo la decía que cogiera a uno de los otros, de los que estaban más hermosotes. Pues nada, el tirillas. O mejor dicho, a la tirillas, que nos dijo la chica de la tienda que era una hembra. Y también repetimos nombre, Maggie. ¡Larga vida Maggie III!

Y hablando de nombres y de confusiones de género, me he acordado de una escena buenísima de “La que se avecina”. El protagonista es mi personaje favorito de la serie, Amador, (Pablo Chiapella, uno de los chicos de Muchachada Nui) que borda el papel de patético aspirante a vividor-follador.