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miércoles, 24 de octubre de 2012

Fin de semana en Los Jarales

Acabamos de pasar un fin de semana con un grupo de amigos en el Complejo Los Jarales, un conjunto de 6 casas rurales, de madera, ubicadas en una finca de 14 hectáreas en Navamorcuende, en la  Sierra de San Vicente, al norte de la provincia de Toledo, muy cerca del límite con la provincia de Ávila. 

El paisaje, un mar de encinas con la Sierra de Gredos al fondo, es uno de los atractivos del complejo. 

Las casas se pueden alquilar de forma individual o en conjunto, pudiendo llegar a albergar hasta 30 personas. Nosotros fuimos un grupo de 15 personas y utilizamos 3 de las 6 casas, estando el resto vacías, con lo cual tuvimos el complejo para nosotros solos. Decir que la finca puede acoger, en ocasiones puntuales, eventos como bodas, comuniones, despedidas de soltero, etc. ya que dispone de instalaciones de bar, salón-restaurante y hasta una pequeña plaza de toros.

Dentro de la finca, a una distancia prudencial de las casas, encontramos la zona recreativa, con mesas, barbacoa, piscina, columpios y un castillo hinchable. Éste, a mi modo de ver, es otro de los atractivos del complejo, porque poder conversar con los amigos tomando una cerveza en la zona de la barbacoa mientras los niños están entretenidos en el castillo es una gozada. 

Destacar que se trata de un establecimiento “profesional”, no del típico espabilao que te alquila de extranjis su chalet o la casa del pueblo para sacarse un dinero ofreciendo muy poco a cambio. Aquí, al contrario, estamos hablando de alojamientos legales, que cumplen con todos los requisitos (seguros de accidentes, extintores, etc.) y además contribuyen vía impuestos al sostenimiento de los gastos públicos, algo a lo que deberíamos prestar atención siempre, pero más en los tiempos que corren. 

Por último, resaltar el magnífico trato que nos dieron los propietarios, que también marca la diferencia con algunos alojamientos en los que hemos estado con anterioridad. Jorge, uno de los dueños, estuvo prácticamente todo el fin de semana en el Complejo, permanentemente a nuestra disposición, ayudándonos incluso a preparar la barbacoa. 

En fin, que la única pega es lo rápido que pasó el fin de semana. Esperamos poder repetir en un futuro. 

viernes, 3 de septiembre de 2010

Todo un lujo

Una escapada. Los dos solos. Sin las niñas.

Porque sí.

Porque de vez en cuando hay que cambiar el destinatario principal de tus atenciones, "aparcar" a las mimadas habituales y mimar a tu pareja y mimarte a ti mismo.

Porque está bien recordar que no todo empieza y acaba en la habitación de al lado, en la cuna, en el potito, en el pañal, en el chupete; que los parques tienen vida más allá de la zona de columpios y sirven también para dar un agradable paseo con tu pareja; que tu dvd también admite películas donde no salgan barbies, princesas o animales parlanchines; y que el pulpo, las bravas y las cañas saben mejor cuando no llevan como banda sonora "¿me calienta este potito, por favor?", "deja el cuchillo que te vas a cortar", "cuidado con el ketchup que te manchas" o "hasta que no termines no te levantas".

Porque saborear un cordero en su jugo con salsa de miel y almedras o un gin-tonic de Bombay Sapphire son grandes placeres que, aunque siempre estarán por debajo de los que nos proporcionan las personas, también forman parte de las cosas que hacen que la vida valga la pena.

Y sobre todo porque no hay que olvidar que poder compartir con tu pareja un spa o un masaje, o incluso simplemente una siesta o un paseo, es todo un lujo que hay que saber valorar y disfrutar en toda su extensión.


Por si os cuadra, os cuento donde estuvimos

Brihuega, en Guadalajara. A poco más de una hora de Madrid, algo más de hora y media desde Toledo. Muy fácil llegar, por la A2 hasta el km 73 y luego unos 15 km por la CM-2011. Es un pueblo pequeño, pero bonito, con muchos lugares interesantes (el castillo, iglesias, la muralla, los jardines de la Real Fábrica de Paños) y con bastante ambiente, gran número de bares, restaurantes, casas rurales, hostales.

Para dormir. Hotel Spa Niwa. Es un pequeño hotel, de tan solo 10 habitaciones, muy tranquilo y decorado con mucho estilo. Todo de 10: el Spa, el masaje, la habitación, el desayuno y el trato de Ana, la propietaria. Absolutamente recomendable. Ésta es su web.


Para comer. Restaurante Quiñoneros. Es un pequeño restaurante situado a la entrada del pueblo, en una ladera a la izquierda de la carretera. Es un sitio muy bonito y acogedor, decorado con mucho gusto. Platos exquisitos, elaborados con productos tradicionales pero con un toque distinto, especial, nada corriente. Pero con fundamento, eso sí, no hay que preocuparse por quedarse con hambre. Los dueños encantadores. Nosotros comimos queso frito con salsa de tomate natural y vainilla, canelones de boletus y foie, cordero en su jugo con salsa de almendras y miel, pastel de pisto con almendra amarga... Y de postre tarta de calabaza y chocolate blanco. Unos 35 euros por persona. En mi opinión, merece la pena, sin ninguna duda. Por cierto, sólo abre fines de semana y festivos y suele estar lleno, así que mejor reservar. 949280495.

Y también para comer o para tomar unas raciones, que es lo que hicimos nosotros, El Tolmo y El Torreón, los dos estupendos, con buenas raciones a buen precio.

La pena que el fin de semana se pasó volando. Pero repetiremos, seguro. Y más después de la 'peaso' publicidad que les estoy haciendo, me tienen que hacer descuento seguro.