jueves, 5 de febrero de 2009

Un mundo hipócrita

No creo que a estas alturas de película quede algún incauto que aún no se haya dado cuenta de que este mundo en el que vivimos, además de raro, es tremendamente hipócrita. Sería muy extraño, sobre todo si tenemos en cuenta que cada día nos desayunamos con ejemplos de esta hipocresía:

- Políticos ambiciosos que espían a otros políticos igual de ambiciosos con el fin de encontrar algo con lo que, llegado el momento, poder apuñalarse. Eso sí, limpiamente y sin perder la sonrisa, con mucho compañerismo.

- Banqueros que reclaman dinero al gobierno porque están al borde del abismo y semanas después presentan históricos beneficios.

- Políticos que piden que nos apretemos el cinturón mientras se suben el sueldo y hacen reformas suntuosas en sus despachos, con sillas de 400.000 pelas incluidas, porque no es lo mismo firmar un decreto de medidas contra la crisis en una 'silla elíptica modelo Oxford de la exclusiva marca nórdica Fritz Hansen tapizadas en piel y de diseño clásico contemporáneo', que en una del Ikea, por supuesto.

Con ser graves estos ejemplos, encuentro otro más repugnante, porque sus efectos son mucho más dolorosos, y es la facilidad con la que los gobernantes hablan de PAZ y, al mismo tiempo, sus países están produciendo y vendiendo armas a diestro y siniestro.

La guerra y la venta de armas, un perfecto maridaje

Es muy bonito hablar de paz, decir no a la guerra, promover alianzas de civilizaciones..., pero es mucho más práctico vender armas, que sirven precisamente para todo lo contrario. No sé, poniendo un ejemplo infantil, es como si en la calle vemos a dos chavales peleando, les separamos y les soltamos un sermón diciéndoles que con violencia no se resuelven las cosas, que hay que dialogar, etc. para, acto seguido, ofrecerles un par de bates de beisbol y unos puños americanos.

Quizá si fuéramos más jóvenes o más inocentes nos podría quedar el consuelo de que al menos las armas se las vendemos únicamente a aquéllos países que sólo las usarían en casos de legítima defensa, como recibir una agresión de otro país o sofocar conflictos internos, como un golpe de estado o acciones de grupos terroristas, y siempre como último recurso, cuando se han agotado todas las vías pacíficas para solucionar el conflicto.

Pero no es el caso, tenemos edad suficiente para desgraciadamente haber contemplado unos cuantos ejemplos de que esto no es así: Ruanda, Sarajevo, Gaza, Irak...

Unos cuantos datos

Bueno, a decir verdad algún inocente queda, como el SIPRI, que tiene la admirable intención de "investigar en torno a la paz y los conflictos, con especial atención a la limitación del armamento y el desarme". El SIPRI es el prestigioso Instituto Internacional de Estocolmo de la Investigación para la Paz, que nacía en 1.966 con la excelente excusa de celebrar 150 años de paz ininterrumpida en Suecia. No sé si sigue manteniendo su inocente aspiración inicial o si, a base de bombas y balazos, se la habrán arrebatado y ya únicamente funcionará por inercia, pero el caso es que sigue funcionando y cada año presenta informes sobre la producción, exportación e importación de armas, gasto militar por habitante, etc., con completísimas bases de datos de cada país.

En el 2008 publicaron el último informe, con los datos del 2007, os dejo algún apunte:

- El país que más armas vende -y muy destacado- es EE.UU.

- El segundo es Rusia, que históricamente vendía tanto como los norteamericanos, pero que en los dos últimos años ha perdido mucha cuota de mercado.

- Los 6 países que les siguen en la lista son todos de nuestra ejemplar Unión Europea: Alemania, Francia, Gran Bretaña, Holanda,Italia y...

- ...España. Efectivamente, amig@s, aparecemos en un meritorio 8º lugar.

- Entre los principales compradores de armas encontramos a: China, la India, los Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur o Israel. Todos ellos inspiradores de una gran confianza, por supuesto. Como la Venezuela del ejemplar Chávez, país que destaca especialmente el informe del SIPRI por el subidón que ha experimentado en los últimos años.

¿Es posible cambiar este panorama?

Y yo me pregunto, ¿se podría llegar a dar la idílica situación de dejar de producir armas? ¿O, más idílico incluso, llegar a destruir las armas existentes?

Pues, a mí modo de ver, desde luego que no. Y supongo que estaréis todos de acuerdo. Mi teoría es, simplificando mucho las cosas, que para poder llegar a esa situación haría falta que se cumplieran dos premisas iniciales en el tablero de este juego, que obviamente no se dan:

- La 1ª, que todos los jugadores fueran legales. Es decir, que si yo dejo de fabricar, tú dejas de fabricar. Y si yo destruyo mis armas, tú las tuyas. Vamos, ser honestos y además fiarnos los unos de los otros. De chiste.

- La 2ª, que existiera una organización mundial, potente y justa, que velara porque todos respetaran las reglas del juego, premisa anterior incluida. Alguno que se acabe de caer de un guindo quizá pensará, "pues la ONU, ¿no?" Y los demás, a la vista del currículum de la ONU, nos descojonaríamos.

Mi triste conclusión es que se van a seguir produciendo armas y va a seguir habiendo guerras. Entre otras cosas, porque el objetivo de todo vendedor es vender, y cuanto más mejor. Si yo fabrico raquetas, lo que me interesa es que haya gente dispuesta a jugar al tenis. Si yo fabrico condones, lo que me interesa es que haya mucha gente dispuesta a meter (y mucha gente dispuesta a que se la metan, pero lo mismo da, las dos cosas dan el mismo gusto, ¿no?). Y si yo fabrico balas, lo que me interesa es que haya mucha gente dispuesta a dispararlas. Y también mucha gente dispuesta a recibirlas, claro. Lo malo que en este último caso, a diferencia del anterior, ni da gusto, ni da lo mismo.


En fin, yo os juro que hasta hace cuatro días era un pacifista convencido, de los que pensaba que había que reducir el gasto militar y dedicar ese dinero a otro tipo de cosas, pero ahora, a la vista de como está el patio, cualquiera le pide a ZP que reduzca los gastos militares y cese la exportación de armas. Porque además, en el hipotético caso de que lo hiciera, ¿pensáis que lo iba a hacer algún país más? Entonces, ¿qué íbamos a conseguir con ello?

No sé, me debo estar volviendo más práctico o más escéptico, pero el caso es que eso de "otro mundo es posible" cada vez me suena más utópico. Será la edad.

4 comentarios:

Beni dijo...

Y a ver quien es el guapo que les dice a las empresas que fabrican y exportan armas (que son privadas), que además son de las pocas que van bien en este país (junto con los hijoputas de los banco$$$) que no vendan más, que eso está muy feo, porque somos pacifistas.
Pobres, pero eso sí, pacifistas.
Así que elegid:
hambre y dignidad o dinerito con hipocresía?

Charlon Geston dijo...

Si la gente no comprara armas no habria porque fabricarlas, no.

La ley de la oferta y la demanda.

Y empezamos con la misma historia que con las armas nucleares, quien puede tenerlas y quien no. Es decir, que España le compre aviones y otras movidas a EEUU es aceptable, pero que se las compre el congo no. Pues no se.

Anónimo dijo...

Imaginate que hay una guerra y no vamos nadie, decia una fabulosa camiseta por ahí.....
David.

Anónimo dijo...

Haber creo que nos olvidamos de una cosa fundamental y esque el dinero no da de comer nosotros hacemos que sea asi pero es totalmente falso acabar con las guerras es tan sencillo y ala vez tan dificil como hacer que dicha guerra no tenga ningun beneficion para nadie