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jueves, 10 de mayo de 2012

Nos vamos de excursión

Esta semana Lucía ha ido de excursión con el cole al ZOO. Estaba muy contenta y también muy nerviosa. Comen allí y vuelven por la tarde, lo que sube aún más el nivel de la aventura. No es la primera vez que sale, al contrario, con 7 años ya lleva a sus espaldas un buen puñado de excursiones: a una granja escuela, al teatro, a Consuegra, al parque de bomberos y alguna más que me dejaré en el tintero. 

¿Os acordáis de vuestras excursiones? Yo al ZOO no tuve la suerte de ir con el cole, pero recuerdo haber ido a bastantes otros sitios: al Museo Arqueológico, al del Ejército (cuando estaba en Madrid), a San Antonio de la Florida, a Cazalegas –un profe nuestro era de allí, por eso nos llevaron, ¡menudo cacho viaje!- al Museo de Ciencias, al Planetario, al Museo Municipal, al parque de Bomberos de La Vaguada, a la fábrica de Clesa, al Castillo de Manzanares el Real y al Museo Español de Arte Contemporáneo (ahora Centro de Arte Reina Sofía). Este último entonces estaba en la Ciudad Universitaria, y de él recuerdo dos cuadros que me llamaron mucho la atención, uno "Gran Vía", de Antonio López, con el que alucinamos todos, ¡parecía una fotografía en lugar de una pintura!; y el otro, que recuerdo con mucha menos admiración, era una especie de engrudo con lana, botones y espaguetis de algún artista moderno. Entonces me pareció una mierdaca, si lo pudiera ver ahora...pues seguramente también.  

Pero cualquier excursión, ya sólo con la emoción de romper la rutina del colegio y salir a la calle dejando atrás la tapia del cole era un puntazo. Montarte en un autocar enorme, ver con quien te sentabas, si podías pillar ventanilla, ir por calles desconocidas, las canciones del viaje ("Para ser conductor de primera, acelera, acelera"…"Fulano robo pan en la casa de San Juan...¿quién yo?"), llevar algo de dinero, 20 duros como mucho, por si comprabas alguna chuche, un bote de Coca-Cola o algún pequeño recuerdo del museo, un llavero, una postal o algo así; los comentarios de algún compañero “¡por aquí vive mi tía!" o "¡por aquí paso yo con mi padre cuando voy al pueblo!", los nervios de los profes para controlarnos, contándonos cada dos por tres para ver si estábamos todos, los nervios tuyos si te despistabas un momento y veías que el grupo se alejaba. Y a la vuelta, tener la certeza de que el viaje llegaba a su fin porque reconocías alguna calle próxima al cole por la que pasabas. Y finalmente llegar al cole y bajar del autocar, con tu madre esperando con una sonrisa preguntándote qué tal lo habías pasado. Ahí ya, depende de tu edad, te tocaba poner cara de duro y esquivar su beso o recibirlo con todas las de la ley, sin los absurdos complejos que se van cogiendo con la edad. Lucía está ahí,ahí, en el límite. Dentro de nada me hace la cobra, ya verás. Así que os dejo, que esto me recuerda que tengo que aprovechar para seguir comiéndomela a besos mientras pueda. 

miércoles, 31 de agosto de 2011

Sonrisas, luciérnagas y mariposas



Vuelta de vacaciones, vuelta al blog. Y que mejor manera de volver que con sonrisas marca de la casa, las que cada día me regalan Lucía y Alba (no se nota mucho que cada día estoy más 'enchochao' con ellas, verdad ;) . Y para completar las sonrisas y el buen rollo, luciérnagas y mariposas cortesía de los granadinos Lori Meyers. Es un vídeo de aire ingenuo, infantil, puro. Algunos pensarán que demasiado Teletubbie o Mimosín, pero a mí me gusta, además, toda ayuda es poca para tratar de ver la vida "blanca y plateada", como dice la letra de la canción, ante tanta mierda como nos rodea. Ojalá de verdad se cumpliera la primera frase de la canción, con nuestros y nuestras peques de protagonistas: "eres tú quien va a cambiar el mundo".


viernes, 25 de febrero de 2011

Un pequeño oasis en el desierto

Me parto. Cuando hice el blog puse un contador para saber cuanta gente visitaba mi página. Ya ves, curiosidad egocéntrica, supongo, quería saber si además de mi hermano y de un par de fieles amigos alguien más leía las tonterías que iba escribiendo. El contador es ese pequeño rectángulo gris situado en la parte izquierda de la página -justo debajo de la lista de vínculos- que tiene dos cifras, la de abajo son las visitas totales (marca algo más de 32000 en este momento) y la de arriba las visitas del día en curso. Y normalmente veo que el blog es leído por, 20, 30, 40 personas, y, los días que más, generalmente los viernes, por unas 70-80 personas. Cifras que, desde un punto de vista cualitativo no son para tirar cohetes, estamos de acuerdo, pero, cuidado, desde un punto de vista cualitativo la cosa cambia, porque son todos lectores y lectoras de categoría, lo mejor de cada casa, gente limpia, educada, trabajadora y, en algunos casos, hasta del Atleti. Bueno, a lo que voy, resulta que llevo unos días observando extrañado que el contador llega a las 3 cifras y que en los dos últimos días han entrado al blog ¡400 personas! ¿La gente se ha vuelto majara o qué?


Pues la explicación es sencilla, resulta que en su día escribí un artículo sobre Gadafi, a cuenta de los actos que montó el líder libio con motivo de su 40 aniversario en el poder, y se ve que ahora, como es un tema de rabiosa actualidad (que expresión tan repelente, por cierto) cuando la gente se mete el google y busca algo sobre Libia y Gadafi en la lista de páginas que ofrece el buscador debe aparecer mi blog en los primeros lugares. Que digo yo que también es mala suerte que alguien esperando encontrar información sobre Libia de algún prestigioso analista de política internacional vaya a toparse con mis reflexiones de todo a cien. Menos mal que, dentro de lo que cabe, ese día creo que no estuve especialmente zoquete y me salió un articulito decente. Lo podéis leer pinchando aquí.



Y ya que estamos con el tema de Gadafi añado un par de fotos para olvidadizos. La de Zapatero es de hace tan sólo unos meses y se produjo en el marco de una cumbre entre la Unión Europea y África. Los ojitos de nuestro presidente al líder libio lo dicen todo. Tan solo unos meses antes ya había ido nuestro presidente de visita oficial a Libia, igual que el Rey Juan Carlos, que acudió en el 2009. Y la de Aznar es del 2003, cuando el del bigote fue el primer líder occidental en reunirse con Gadafi tras levantar la ONU el veto al régimen libio. La foto corresponde al momento en el que Gadafi regala un caballo de raza árabe ("El rayo del líder") al entonces presidente español, quien dijo entonces del coronel que era "un mandatario comprometido con la lucha antiterrorista y las reformas democráticas". Pues menos mal.

En fin, que la política internacional se rija por la pasta y se olvide de cosas como los derechos humanos tiene estas cosas. Menos mal que en un futuro el mundo estará 'pilotado' por personajes de la talla de mi Lucía y entonces las cosas serán muy distintas. Va y me dice el otro día mientras desayunamos, "papá, cuando sea mayor quiero ganar el Premio López de la Paz, ¿que hay que hacer?". Pues no sé, hija, para empezar cambiar el apellido al premio y, luego, y más importante, seguir teniendo ese espíritu. Sé que sólo es un pequeño oasis en medio de un inmenso desierto pestilente, pero, al contemplarlo uno es capaz hasta de creer que las cosas, mañana, irán mejor.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Lucy in the sky with diamonds

Hay una canción de los Beatles que canturreo a menudo con mi hija Lucía: Lucy in the sky with diamonds. ¿Por qué? Pues porque ella a veces dice su nombre en inglés y a mí automáticamente al oír "Lucy" me sale, con mi inglés de Opening, "in the sky with diamonds", completando así el pegadizo estribillo de la canción del mítico grupo de Liverpool.

Hoy, que hemos vuelto a canturrear ese tema, he aprovechado para contarle que esa canción es de los Beatles, seguramente el grupo musical más importante de la historia, y que tiene su origen en un dibujo que hizo Julian, el hijo de John Lennon, cuando tenía cuatro años, y que enseñó a su padre un día al volver de la escuela. Julian había dibujado a su amiga y compañera de pupitre, Lucy, y al mostrárselo a su padre le dijo que era, "Lucy in the sky with diamonds". A partir de ese dibujo y utilizando pasajes del libro Alicia en el País de las Maravillas Lennon compuso la canción.


Hay otra versión, menos cándida, que complementa la anterior y que dice que, aunque el origen de la canción efectivamente es el dibujo de Julian Lennon, en realidad la canción describe un viaje alucinógeno bajo los efectos del LSD (Lucy in the Sky with Diamonds), con cuya "ayuda" los Beatles habrían compuesto éste y otros temas. El vídeo de la canción es sin duda muy psicodélico y la letra ("la chica con ojos de caleidoscopio", "porteros de plastelina con corbatas de cristal", "personas a caballo que comen tartas de malvavisco") alucinante, nunca mejor dicho.



Esta canción tiene un papel destacado en la lacrímogena pero recomendabilísima película Yo soy Sam, ya que el protagonista, Sam (interpretado por un magistral Sean Penn), un discapacitado intelectual que lucha por conservar la custodia de su hija Lucy, la llama precisamente "Lucy Diamond" por este tema de los Beatles.

En esa película aparecen otros grandes temas de los Beatles, como éste con el que os dejo, mi tema favorito del grupo de Liverpool, Here comes the sun. Esta canción curiosamente no fue escrita ni por Lennon ni por Mcartney, los "galácticos" del grupo y autores de la práctica totalidad de las canciones de la banda, sino por George Harrison. Otra muestra más de mi atracción por los perdedores y los segundos espadas, que, en ocasiones, sorpresa-sorpresa, quedan por encima de los todopoderosos. Espero que este domingo sea una de esas ocasiones y que George Harrison pueda con Lennon y Mcartney. ¡Aupa Atleti!



jueves, 16 de septiembre de 2010

Una murciana en Batman

Estamos la otra noche en la cocina, yo terminando de preparar la cena y Lucía viendo la tele. Cuando digo viendo la tele en realidad quiero decir viendo Clan, que es lo único que se ve en las teles de las casas donde hay niños. Bueno, Clan y Disney Channel, que es igual pero con anuncios, que, ojo, ya me gustaría a mí que Clan también los tuviera, porque cuando llevas 4 capítulos seguidos de Bob Esponja o de Dora la Exploradora agradeces hasta un anuncio de tampax, os lo juro.

En fin, el caso es que en ese momento estaban poniendo en la tele los dibujos animados de Batman. Y salta Lucía, "¡papá, mira, una murciana!". Y yo, sin levantar la mirada del tomate que estaba cortando, contesto divertido, "Lucía, será una marciana, no una murciana". Y me replica, "que no papá, que es una murciana". Y yo, riéndome, "¡pero cómo va a salir una murciana en Batman! Te estarás confundiendo y querrás decir una marciana, una extraterrestre!". Y me dice la niña "¿En Batman? Noooooo, pero si yo digo en la nevera".

Coño, ahí sí que me dejó loco, ¡una murciana en mi nevera! ¿Será que no tienen bastante con el agua del trasvase y vienen a llevarse el de la botella de mi nevera? Pero me acerqué a mirar donde señalaba Lucía y resulta que, como de costumbre, la niña tenía razón, había una murciana en mi nevera. Pegada en la puerta, concretamente. Y es que María, mi cuñada, estuvo en Murcia y trajo a su sobri un imán para poner en la nevera, de esos de souvenir, en el que sale una niña con el traje típico murciano.

Pero si en Batman no salen murcianos, donde si salen, o al menos su acento, es en mundo viejuno, la sección de Muchachada Nui donde doblan pelis antiguas deciendo chorradas como pianos. Os dejo una recopilación de esos "momentos murcianos".





Espero que nadie piense que me caen mal los murcianos, porque no es así. Seguramente tendremos opiniones enfrentadas con respecto al trasvase Tajo-Segura, pero creo que es algo lógico. Además, es más, sólo conozco personalmente a un murciano y es un tipo fantástico que me cae genial. Y que, por cierto, no habla para nada como estos murcianos del vídeo. Y es una pena, porque si hablara así me partiría el ojete cada vez que abriera la boca.

viernes, 30 de abril de 2010

El perfume que triunfará en el futuro

Voy la otra tarde empujando el carrito de Alba en plena cuesta, cansado y deseando llegar a casa. Y unos metros por detrás Lucía, entreteniéndose con cualquier cosa y parándose cada dos por tres, como suelen hacer los niños siempre, pero muy especialmente cuando sus padres llevan prisa.

"Venga, Lucía, que así no llegamos nunca a casa. Y encima te has ido a parar en el peor sitio, justo donde están los cubos de basura, con lo mal que huele aquí. ¡Anda tira!".

¡Pues a mí me encanta como huele, papá! ¡Huele como mi chumi! ¡Ummmmmmmm!

Joder, yo no sé para que nos molestamos en bañarla todos los días si está empeñada en hundir nuestra reputación higiénica. Porque os recuerdo que no es la primera vez que hace algún comentario de ese tipo, en otra ocasión ya tuvimos otra historia que tenía el mismo simpático protagonista. Podéis leerlo aquí.

No sé, quizá es que la niña sea una visionaria a lo Agatha Ruiz de la Prada y se está adelantando a su tiempo, igual está descubriendo el perfume que triunfará en el futuro: "Eau d' chumi". Ahí dejo la idea por si algún avispado empresario se atreve con ella. Yo lo haría, pero no tengo tiempo, tengo que bañar a Lucía.

jueves, 29 de octubre de 2009

Ya no habemus jerbo

¿Os acordáis del post de hace unos días en el que os hablaba de la nueva mascota de Lucía, el de "habemus" jerbo? Pues bien, ya no habemus. Se murió el otro día. Me estoy haciendo un experto en mandar mascotas al otro barrio, ya he despachado dos gatitos, el jerbo y un pez. Y salvo el pez, que el tío aguantó meses y meses, los otros han durado lo que Pellegrini va durar en el Madrid, 4 días.

¿Y qué hice yo al ver que se había muerto la mascota de Lucía para evitarla el berrinche? Pues lo que estáis pensando, ir y comprarla otro bicho igual, que de algo tiene que servirnos haber visto cantidad de teleseries americanas. Y, al contrario que en la mayor parte de esas series, ha funcionado, Lucía no se ha enterado del 'cambiazo'. Pero, vamos, que si hubiera comprado un loro o un tigre de bengala tampoco se hubiera dado cuenta, porque la jodía no ha hecho caso a su mascota nunca, la verdad sea dicha.

Y, por cierto, que realmente nunca ha habido jerbo, al ir a comprar el sustituto me di cuenta de que cuando compramos el primero debían estar mal los carteles de la jaula, porque en realidad era un hamster roborowski. Joé, ya decía yo que el nuestro no se parecía en nada a los de las fotos que encontraba con google. A éste de la foto de hoy sí que se parece. Bueno, a ver lo que tarda en irse con sus colegas. Creo que en bet&win las apuestas dicen que no llega a la semana...

viernes, 9 de octubre de 2009

Habemus jerbo


¿Qué qué narices es un jerbo? Pues el animal de la foto, que este bloguero está cada día más atontado pero aún conserva cierta lógica. Este roedor, parecido al hámster, es la nueva mascota de Lucía. Ella quería un perro, pero sus aspiraciones perrunas chocaban con las mías de salvaguardar mi periodo de descanso nocturno, bastante maltrecho ya. Al final, cosa rara, gané yo y Lucía se ha tenido que conformar con el gerbo.

Además de salir ganando por lo del sueño, he salido ganando económicamente, porque el jerbo sale bastante más barato que un perro, sólo ha costado 9 euros. Eso sí, luego al sumar los complementos del bichito (un saco de algo parecido a serrín con olor a fresa, una caja de comida y una jaula con varios objetos para que no se nos ponga fondón y de paso hacerle más llevadero al bicho su estancia entre rejas), los 9 euros se convirtieron en 60. Lo que más subió la cuenta fue la vivienda, que ya se sabe, pese a la crisis sigue por las nubes.

El animalito ha sido el premio a Lucía por portarse bien en el comedor. Este año la hemos apuntado a comedor y, contra todo pronóstico, va contenta. Todos los días dice que la comida está muy rica. De hecho, el primer día, que tenía puré de verduras, nos dijo que estaba "de-li-cio-so", así, remarcando bien las sílabas.

¿Mérito de mi niña, que es muy buena y se adapta bien a todo? Noooooo, mérito de su padre, que lleva años siendo un estupendo mal cocinero a propósito, haciendo guisos horribles que fueran anestesiando su paladar para que cuando llegara el momento de probar la comida del comedor ésta le supiera estupenda. Cumplido el objetivo, ahora, por fin, podré sacar al gran cheff que llevo dentro. ¡Tiembla, Ferrán Adriá!

jueves, 17 de septiembre de 2009

Como ocuparte de tu bebé sin soltar el mando de la Play

“Pero, ¿vais a sacar a Alba así a la calle? ¡Si la pobre va en ropa interior!" Este comentario que me hizo un familiar el otro día sirvió para que me percatara de una cosa que hasta ahora me estaba pasando desapercibida: la cantidad de diferencias que hay entre la forma en la que estamos tratando a Alba y la forma en que tratábamos a Lucía. Y es que, por lo que estoy comprobando en nuestro caso y también por lo que veo en otras familias cercanas, los cuidados y las atenciones que das a tu segundo hijo no son exactamente los mismos que diste a tu primer hijo. Y estas diferencias creo que se acentúan a medida que aumenta el número de hijos, pero ese extremo no seré yo quien lo compruebe, lo dejo para los padres más lanzados.

Volviendo al comentario inicial, era verdad, realmente Alba iba sólo con el pañal y un body. Y entonces recordé que a Lucía jamás la hubiéramos sacado así de paseo, la llevábamos siempre arregladísima, su vestidito, su chaqueta de punto, sus zapatitos, sus leotardos...Vamos, a lo infanta Leonor. También es cierto que cuando nació Lucía era primavera y no hacía este calorón*. Ahora con Alba nada, ya os digo, el pañal, una camisetita y a correr. Tan ricamente. ¿Para que la vas a poner más ropa, con el calor que hace? Y además que ahora los pañales del Día vienen con unos dibujos monísimos, no pasa nada por que se vean.

Que ésa es otra, los pañales. Con Lucía únicamente utilizábamos los mejores pañales, los de la marca Dodot. Los mejores y los más caros, por supuesto. Sale a 50 cts el pañal, que cuando la acababas de poner uno limpio y justo se cagaba te daban ganas de apuntarlo para descontárselo de su futura paga. Pero daba igual que fueran caros, tenían que ser Dodot. “Es que los otros son más asperos, es que se sale el pis, es que…”. Y ahora en cambio los de las marcas blancas del Día o Mercadona te parecen extraordinarios. Por arte de magia lo que antes eran inconvenientes ahora son ventajas. ¿Qué se sale un poco el pis? Así está más fresquita, no pasa nada. ¿Qué son más asperos? Mejor, así se endurece la piel.

Pasa como con las cremas. Con Lucía, la crema hidratante para el cuerpo era de farmacia, la más cara; la crema que se da en la zona de la vagina y el culito igual, de farmacia, carísima. Con Alba no tenemos tantos miramientos, cremas normalitas, de marca blanca del súper y punto. Y eso si no se ha terminado, porque el otro día se nos acabó la suya y la tuve que dar un poco de mi after-shave.

- ¡Pero, animal, que haces dándole tu loción de afeitar a la niña en culo!
- Coño, ¿no es para calmar la irritación? ¡A ver si va a valer para mi cara y no va a valer para el culo de la niña!


Otra cosa que ha cambiado, el tema del médico. A Lucía la llevábamos a un pediatra particular. Rolando se llamaba, casi igual que el famoso futbolista del Madrid. Y casi cobraba lo mismo también, menudos clavos nos metía cada vez que íbamos...Pero daba igual, a la mínima que Lucía tenía unas décimas de fiebre o estaba unos días estreñida allí que nos íbamos. Y, ahora, en cambio, con Alba, vamos a la Seguridad Social y gracias. Y eso si vamos, porque entre un libro buenísimo que pillé en el rastro “Como ocuparte de tu bebé sin soltar el mando de la play” y que en Internet encuentras respuestas para todo, a veces ni eso. Aunque a veces reconozco que la situación se complica:

- Oye, Quique, que yo creo que deberíamos ir ya al pediatra, que ya la hemos untado tres veces los pies con mermelada de melocotón y crema de aguacate y la fiebre sigue sin bajar.

- ¡Uff, qué pereza, con el calor que hace! Vamos a hacer un último intento...Ummm, mira, estoy leyendo en Internet que lo que va de miedo para combatir el calor es tomar una cerveza bien fría. Vamos a probar. Eso sí, dale una sin alcohol, que somos unos padres responsables ….


Otra diferencia es a la hora de sacarles los gases. Por si alguien no lo sabe, a los bebés, después de cada toma, hay que incorporarlos y darles toquecitos en la espalda hasta que echen algún gas. Por cierto, esta expresión siempre me ha hecho gracia, "echar un gasecito", que el que no sepa de que va el asunto se acojonará, pensará "Ostras, ¿qué va a salir por esa boquita, butano? ¿Gas lacrimógeno como el que usan los antidisturbios?". Vamos, hablando claro, que el bebé tiene que soltar un eructo y eso unas veces lo consigues al primer toque y otras te puedes tirar una hora y que el bebé no suelte nada. Bien, pues con tu primer hijo te tirabas el tiempo que hiciera falta dando golpecitos en la espalda a la criatura pasillo arriba, pasillo abajo, hasta que por fin soltara el dichoso eructo. Que, joder, cuando por fin se lo tiraba te entraba tal alegría que salías corriendo con el bebé por el pasillo como un loco como si fueras un futbolista celebrando un gol importantísimo. Sólo faltaba la voz de José Ángel de la Casa diciendo lo de "Gooooool de Señor!!!!!!!!" (gallito incluido). Ahora, en cambio, si a los dos minutos Alba no ha soltado un eructo se siente, a la cuna. Sobre todo si es de noche y está el padre deseando pillar la cama. Y si tu mujer es más estricta que tú -que por definición lo será, seguro- y te pregunta extrañada: “¿Ya ha echado el aire? ¿Tan rápido?” Tú la mientes como un campeón y te quedas tan pancho: “Ya ves, súper rápido, cariño. Se ve que ha sido por la cerveza que la dimos antes….” .


Otra de las diferencias más significativas, las visitas. Con el primero te viene a ver todo el mundo, incluso la gente que no ves desde hace un siglo. Recuerdo una llamada de mi padre:

- Quique, ¿cuando te viene bien que vayamos a veros?
- Pues, a ver, déjame mirar la agenda...podéis venir el jueves entre las 18.30 y las 19.00, que se me ha quedado un hueco libre porque ha llamado Andresito que al final no puede venir.
- ¿Andresito, el primo de Burgos?
- No, Andresito el que iba conmigo a parvulitos.
- Vaya, no sabía que mantuvierais el contacto.
- No, si no lo mantenemos, no nos vemos desde el cole, pero se ha enterado y quiere venir a vernos.



Ahora, en cambio, es al revés, tienes que llamar tú a la gente para que venga:

- Hola, papá. Mira, que te llamaba porque este sábado vamos a estar todo el día en casa, no vamos a ir a ningún sitio... Lo digo por si queríais venir a ver a la niña.
- ¿A qué niña, a Lucía?
- Ehhhhh, bueno, también, claro, pero más que por Lucía lo decía por Alba, como todavía no la conocéis…
- ¡Ah, Alba! Es verdad, que ya ha nacido.
- Hombre, papá, y tanto que ya ha nacido, si la pobre ya va a cumplir tres meses...


Y ya para acabar, otra diferencia, el tema de las fotos. A estas alturas con Lucía ya habíamos llenado un par de álbumes y, en cambio, con Alba, no tenemos ni una sola foto en papel. Sólo tengo unas cuantas en el móvil. Y eso de milagro, porque no me quedaba memoria disponible y tuve que decidir si conservaba el politono de Paco, Paco, Paco o le hacía una foto a mi hija recién nacida. Y decidí lo segundo, por supuesto. Eso sí, tras una buena ostieja de mi mujer que me hizo recapacitar, porque yo había decidido lo primero. No me miréis así, que vosotros seguro que también habríais dudado, que el politono me había costado dos pavos...

Nota: este artículo contiene pequeñas verdades y grandes mentiras, así que haced el favor de colgar el teléfono, no hace falta que llaméis a los de asuntos sociales. Sobre todo quiero aclarar que el Doctor Rolando sí existe, es un pediatra fenomenal de Toledo, pero es completamente falso que nos clavara, todo lo contrario.

* Este post lo escribí en pleno Agosto, por eso hablaba del calor que hacía.

viernes, 31 de julio de 2009

20 años no es nada

Volver a los lugares donde has pasado momentos muy felices en el pasado siempre te produce una serie de sentimientos encontrados, pero más, si cabe, si lo haces acompañado de tu hijo/a.

Eso es lo que me sucedió a mí el otro día al ir con Lucía al pueblo de mi padre, Garciotum. Además no se trataba de un día cualquiera, sino del 22 de julio, el día que se celebra la festividad de Santa María Magdalena, “La Magdalena”, seguramente el día más importante para todos los garciotuneros, con lo cual la visita aún fue más emotiva.


El primer sentimiento que despertó este viaje al pueblo -y seguramente el más fuerte- fue el de alegría. Alegría provocada, además de por el reencuentro con familiares y viejos amigos, por ver como mi hija está viviendo ahora en ese mismo lugar lo que viví yo hace años. Es muy bonito ver como ahora es ella la que juega en las calles del pueblo, la que recorre el viejo 'atroje'* mirándolo todo con curiosidad o la que en el corral se acerca al borde del pozo y mira temerosa su oscuro interior.

Emociona ver como canturrea las típicas canciones de la fiesta mientras mira con admiración como los jóvenes del pueblo pasean el pesado ramo en la placituela. O como, tras sorprenderse de lo bien que huele la albahaca, rebusca entre los secos tostones el dulce huevo de almendra y los anisillos.**

Me parece increíble que ahora ya sea Lucía la que por la noche en el baile juegue al pilla pilla con sus amigos y pase corriendo esquivando a las parejas que con más o menos arte bailan en la placituela.



Y lo de menos es que esas parejas ya no sean las que yo esquivaba, porque quizá ésas estén ya para pocos bailes o directamente ni estén. Lo importante, lo verdaderamente importante, es que cada 22 de julio en nuestro pueblo siga habiendo parejas que bailen y, sobre todo, niños que pasen corriendo a su lado y lo pasen tan bien como lo hemos pasado todos los garciotuneros en las fiestas de “La Malena“ a lo largo de tantos y tantos años.

Os iba a decir el otro sentimiento que surgió con fuerza ese día, pero creo que ya lo habréis deducido vosotros mismos, porque el texto rezuma 'eso' por todas partes: nostalgia.

"¡Hay que ver qué deprisa pasa el tiempo!", oías comentar a menudo de pequeño cuando tu padre saludaba a algún conocido del pueblo que miraba asombrado lo mayor que estabas. Y ese tipo de expresiones, que entonces te parecían simples frases hechas a las que no prestabas ninguna atención porque no iban contigo y parecía que nunca irían, ahora cobran pleno sentido.



Compruebas que el paso que hay que dar para pasar de ser el niño al que sus padres llevan al pueblo a que pase sus vacaciones estivales en casa de sus abuelos a ser el padre que lleva a sus propios hijos es muy, muy pequeño. Es alucinante que un día estés soplándote la herida que te has hecho en la rodilla al caerte de la bici y como, sin darte cuenta, te ves soplando y poniendo mercromina en la que se acaba de hacer tu hija. ¡Si la mía apenas si se había curado, joder! ¡Esto va demasiado deprisa!




Os dejo con el gran Gardel, que viene al pelo. "20 años no es nada", decía en su canción Volver. Ahora ya entiendo perfectamente que esa expresión es mucho más que una frase de un tango.










Ayer Lucía me preguntaba que significaba cursi y me costó explicárselo. Si hubiera sabido leer habríamos terminado antes, con leerse este post pastelón de su papá habría bastado.



* En Garciotum a la parte más alta de la casa, justo debajo del tejado, donde se solían guardar las patatas, las aceitunas, los aperos de labranza y objetos de todo tipo se le llama 'troje' o 'atroje'. En cambio en la zona del pueblo de mi madre, en Guadalajara, a ese habitáculo se le llama 'cambara' o 'cambareto' y en Segovia es 'el sobrao'. Y a buen seguro que en otras partes de España tendrá otros nombres.

** El día de la Magdalena los jóvenes pasean en la plaza de la iglesia un ramo formado por hojas de chopo mientras se cantan canciones tradicionales . A todos los que ese día se acercan al pueblo se les entrega un ramo de albahaca y un cucurucho de tostones (garbanzos torraos). Si queréis saber más del pueblo y de su fiesta podéis pinchar aquí o aquí.

viernes, 17 de julio de 2009

Chumi-churri

Vamos con un clásico de Un Mundo Raro, Lucía, fuente inagotable de anécdotas para mi blog. Aquí van dos, a ver si os echáis unas risas.


La primera, venimos de hacer la compra Lucía y yo en el coche y de repenta ella suelta:

- "¡Qué mal huele! ¡Huele a chumi! Y yo no soy, porque lo llevo 'tapao'..."

-
"Hombre, hija, 'tapao' y además limpio, que cualquiera que te oiga...."

Yo la verdad que en ese momento no noté ningún olor extraño, pensé que quizá se referiría al olor que a veces llega hasta nuestro barrio procedente de un vertedero próximo. Pero al llegar a casa descubrí que no, que el olor no venía del vertedero, sino del maletero, una de las bolsas de la compra estaba goteando y soltaba un fuerte olor. Se ve que ese día no tuve buen ojo al elegir en la pescadería...

Y la otra, ayer mientras comemos estamos viendo "Sé lo que hicistéis..." en la tele. En ese momento están haciendo un sketch en el que una policía se está llevando detenido a Miki Nadal mientras le va dando golpes con la porra. Y dice Lucía:

"¿El churrín es de verdad?".
"¿Qué churrín?"
, pregunto yo, que no sabía de que me estaba hablando.
"¡Ése, el de la tele, con el que está pegando la policía a Miki!"
.

domingo, 14 de junio de 2009

Francisco Alegre y olé

Y que haya nacido Alba no quiere decir que nos olvidemos de Lucía, que está más guapa y graciosa que nunca. Y no es que lo diga para intentar que el aterrizaje de Alba sea lo menos traumático posible para Lucía, no, es que es verdad, mirad el vídeo de la 'actuación' que nos hizo ayer. En realidad está ensayando para la fiesta de fin de curso de su cole, que es la semana que viene, cada clase hará una pequeña actuación y a la suya le ha tocado hacer ni más ni menos que "Francisco Alegre", un señor pasodoble de los de León, Quintero y Quiroga. Ahí, a lo España cañí. Oye, pero bien hecho, eh, con un arte, un poderío y un sentimiento que 'paqué'...Vamos, que voy a intentar conseguir el teléfono de Bertín Osborne para ver si sigue haciendo el programa ese de "Lluvia de estrellas" que apunto a la chiquilla pero ya!


Alba

Como bien podéis imaginar estos días he tenido mi única neurona muy ocupada en otras cuestiones como para actualizar el blog. Ahora que por fin la locura de estos días deja paso a una rutina frenética, pero más llevadera, saco un rato para presentaros a la pequeña Alba que, como supongo que ya sabéis casi todos, nació el pasado 8 de junio. Deciros que tanto Eva como la pequeña se encuentran perfectamente y daros las gracias a todos por vuestras visitas, mensajes, mails, flores, bombones y demás. Y para los que todavía no conozcáis a Alba, aquí os dejo unas cuantas fotos y un pequeño vídeo, que está grabado en la habitación del hospital a los pocos minutos de nacer.




jueves, 30 de abril de 2009

El Día de la Madre

Continuando con la vocación de servicio público que iniciamos en Un Mundo Raro con motivo del Día de los Enamorados hoy os ofrecemos un regalito por la patilla para saldar con cierta dignidad el próximo Día de la Madre, que os recuerdo se celebra el próximo domingo 3 de mayo. Así que, repitiendo la fórmula empleada el pasado 14 de febrero, ahí va,


Para ti, querida mamá, va dedicado este precioso vídeo:


Con mucho cariño, tu hijo/a(*).


(*) Quique, Beni, Alberto, José, Isi, Arturo, Juanjo, Óscar, Carlos, Rufi, David, Antonio, Fernando, Eva, María, Elena, Silvia, Victoria, Sole, Mercedes, Isabel, Pilar, Rosa, Yolanda, Maite, Raquel...

jueves, 19 de marzo de 2009

El Día del Padre: regalazo

Éste es ya el cuarto Día del Padre que me coge como tal y, por tanto, como titular del derecho a recibir regalos. Lo que pasa que, como hasta ahora mi hija había sido muy pequeña, nunca me había regalado nada. Hasta este año, que me ha hecho un regalito. Y no veáis que regalito.

Tengo que reconocer que yo este año estaba ilusionado con recibir un regalo. Como ahora Lucía ya va al cole, estaba seguro de que su seño les pondría la tarea de hacer un regalo para sus padres, un dibujo, un recortable, una manualidad. Es más, el martes, cuando vino del cole y dijo que no había tenido psicomotricidad -gimnasia en cristiano-, como todos los martes, pensé, "date, eso es porque están preparando el regalito", y para salir de dudas se lo pregunté a Lucía "A lo mejor no habéis tenido psicomotricidad porque estáis preparando un regalito a los papás, ¿eh, cariño?" Y me dice, muy seria, "No, papá, no estamos haciendo ningún regalito". Que yo, confiado, pensé, "hay que ver como disimula, que bien se hace la tonta la jodía, ha salido a su padre".

Pero que va, no estaba disimulando, decía la verdad, no habían preparado ningún regalo. No sé si será que su seño ha tenido un lapsus y se ha olvidado de que era el Día del Padre o que, por cumplir con la obligación actual de ser tan políticamente correctos, haya decidido no hacer ningún regalo “oficial” para no herir la sensibilidad de aquellos niños que por desgracia no tengan padre. El caso es que no han preparado nada.

Y entonces, Eva, viendo que este año yo estaba ilusionado con el tema de recibir un regalo, la dijo a Lucía que me hiciera un dibujo. Y la niña, como pintar la gusta mucho, pues encantada con la idea. El problema es el tema elegido, que en lugar de recurrir a los clásicos, un paisaje, unos pajaritos, un sol, unos niños jugando, un perrito, etc. la ha dado por ser, como diría yo, más innovadora, más creativa, más vanguardista. Y dando una nueva muestra de su sorprendente inteligencia me ha hecho un dibujo con en el que ha captado perfectamente el sentido de esta celebración. Me ha dibujado una mierda. Y no estoy hablando en sentido figurado, no quiero decir que el dibujo sea flojete, que le haya salido mal, que sean cuatro rayajos, que sea regulero. No. Es que realmente me ha pintado una mierda. Con su mosca y todo.


Y no seáis mal pensados y creáis que es que el tema lo ha elegido mi mujer, que no van por ahí los tiros. Al contrario, me consta que ella ha insistido para que me dibujara otra cosa, pero la niña que no, encabezoná, que le quiero dibujar una mierda a papá y que le quiero dibujar una mierda a papá. Tócate los cojones, maripuri.



Así que, aquí tenéis, amigos, mi primer regalo oficial como padre, una mierda. Yo no entiendo una ídem de psicología infantil, pero, vamos, creo que el mensaje lanzado por mi hija no puede ser más claro. Yo siempre había pensado que Lucía, tanto en el físico como en el carácter, se parecía a mí, pero aquí veo que ha salido a su madre, porque eso de mandarme a la mierda es muy de su madre.

(Estaré al tanto para el Día de la Madre, como venga del cole con un regalito para su mamá la vamos a tener su seño y yo. Ya está bien de tanta discriminación positiva y tanta leche, cojones)

martes, 3 de marzo de 2009

Manos para cogerte

Hoy es 4 de marzo, un día muy especial para mí porque Lucía, la personita más importante de mi vida, cumple años. A pesar de que ya han pasado cuatro años y a pesar de mi mala cabeza -os juro que tengo el disco duro cada vez más regulero- recuerdo ese día perfectamente...

A primera hora de la mañana del 4 de marzo del 2005 Eva entró en el quirófano donde la iban a practicar la cesárea. Ésta venía motivada porque a la buena de nuestra hija la había dado por colocarse al revés, es decir, de nalgas, y sobre todo porque su crecimiento, según indicaban las innumerables ecografías realizadas en el tramo final de embarazo, estaba siendo inferior al normal, lo que técnicamente se denomina CIR (Crecimiento Intrauterino Retardado). Esto último añadía unas dosis adicionales de nerviosismo a las ya propias de un parto normal.

Mientras Eva estaba en el quirófano y, obviamente, soportaba la parte más dura del proceso -como una campeona, por cierto- yo, como todo padre, cumplía con mi papel, más cómodo, aunque también pesado: el de esperar. En un frío pasillo, enfundado en una bata de gasa verde, con un gorro y unas pantunflas a juego, rodeado de colegas de espera y vestimenta.

Tras una espera no excesivamente larga salió una enfermera y dijo “familiares de Eva Sánchez-Cañete”. Yo me acerqué a ella, pensando que me iba a decir algo del tipo “ya ha nacido su hija, todo ha ido bien, en unos minutos podrá pasar a verla”. Pero en cambio lo que en realidad me dijo a bocajarro fue “ésta es su hija”. Os juro que hasta que no dijo eso no me di cuenta de que llevaba “algo” entre los brazos. La enfermera, al apartar levemente la manta que la envolvía casi por completo, me permitió ver a mi hija por primera vez.


Esa breve pero inolvidable primera visión de la pequeña carita de Lucía me hizo sentir dos cosas. Por un lado, alegría y alivio, porque comprendí que todo había ido bien y que la niña se encontraba perfectamente. Y, en segundo lugar, algo muy extraño, sentí que estaba viendo a alguien que ya había visto con anterioridad, no tuve la sensación de estar viéndola por primera vez. Me resultaba enormemente familiar, era un poco como verme a mí mismo.


La enfermera me rescató de este atontamiento diciéndome que había salido todo bien y que la niña estaba perfectamente, pero que por protocolo hospitalario, como pesaba menos de 2.500 kg, había que subirla a la incubadora. Ya dentro del ascensor que nos conduciría a la planta de Neonatología me preguntó si quería cogerla y yo, cagadito, contesté que no, que mejor la siguiera llevando ella.


La segunda vez que pude ver a Lucía fue unas cuantas horas más tarde, cuando me permitieron pasar por primera vez a la incubadora donde estaba. No me atreví a cogerla, me daba pánico. Me quedé todo el rato, la media hora que permiten pasar a los padres a la sala de las incubadoras, agachado a su lado, observándola, acariciándola suavemente con mi mano y hablándola en voz muy bajita.

A la tercera fue la vencida, en la siguiente ocasión que pude entrar a ver a Lucía a la incubadora por fin me atreví a cogerla. Con muchos nervios y más torpeza, todo hay que decirlo. Recuerdo que Amparo, la bisabuela de Lucía, que estaba al otro lado del cristal, me gritaba “¡La cabeza, sujétala la cabeza!”...

Es curioso lo difícil que resulta coger a un bebé por primera vez. A pesar de ser una cosa tan pequeña sientes que te faltan manos. Además, yo pensaba que la capacidad para sostener la cabeza venía de serie en los bebés, como la dirección asistida o los elevalunas eléctricos en los coches, pero rápidamente comprobé que no.

Ése quizá fuera el primer aprieto en el que me he visto como padre. Hoy, cuatro años después, me sigue poniendo ocasionalmente en aprietos, me siguen faltando manos para cogerla correctamente. Anteayer, sin ir más lejos, me lanzó la siguiente pregunta-bomba: "Papá, ¿a qué no se pueden casar dos hombres?"

En fin, podría seguir escribiendo y escribiendo sobre Lucía, pero termino porque creo que ya habéis tenido suficiente ración de papá pastelón por hoy y estoy poniendo el teclado perdido de tanta baba.


Este post, como no podía ser de otra manera, va para las dos principales protagonistas de la historia y de mi mundo raro, Lucía y su mamá, Eva. Pero además se lo quiero dedicar a mi tío Carlos, el hermano de mi padre, que falleció sólo unos días antes de que naciera mi hija. Utilizando una frase con la que el escritor catalán José María Gironella, en su libro "Condenados a vivir", describía a la perfección una situación similar a ésta, en la que un nacimiento de una nueva vida coincide en el tiempo con el fin de otra vida cercana, cierro el post: "Es la vida, que se sucede a sí misma".


¡FELICIDADES, LUCÍA!



(Gracias por las fotos, Bea)

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Ayer subí con Lucía a la biblioteca a sacar unos cuentos y unas películas de dibujos. Al final terminamos cogiendo pelis de los Teletubbies, como casi siempre, que son sus favoritos. A mí me parecen un coñazo tremendo. Mira que yo intento reconducir a Lucía a los dibujos de mi época: Heidi, Jackie y Nuca, la Abeja Maya, Banner y Flappy...

Pero no hay manera, cuando cogemos uno de éstos me gustan más a mí que a la niña. Ella lo ve un rato, pero luego se cansa, va al cajón y saca uno de los Teletubbies. “¡Joer, Lucía, que ahora está en lo más interesante, no ves que un cazador está a punto de cargarse a la mamá de Jackie y Nuca! ¡No tienes sentimientos o qué!”, le digo yo, al borde de la lagrimilla.


Los únicos de los clásicos que han conseguido triunfar han sido los Payasos de la tele. Alucinante. Se los pones y se queda embobada. Sobre todo con las canciones. Y yo más embobao todavía, claro. ¡Si ayer me sorprendí a mí mismo tarareando por la calle “no hay nada más lindo que la familia unida, unida por los lazos del amor”! Madre mía, qué vergüenza, parecía un anuncio de la Conferencia Episcopal.

Bueno, os pongo un vídeo de los payasos, que seguro que os trae buenos recuerdos. Precisamente la canción que os decía, la de la familia unida, que la cantaba Fofito, quien por desgracia no se puede aplicar el cuento, porque desde hace muchos años no se habla con su primo, el todopoderoso Emilio Aragón.



Y otra cosa, acabo con una nota informativa, sobre todo para los padres. A la salida de la biblio dimos un paseo por Zocodover y viendo que ya están poniendo los adornos navideños en las calles, le digo yo, todo pastelito, “¡Lucía, que ya pronto va a ser Navidad y van a venir Papá Noel y los Reyes Magos!”. Y me contesta, “¡Síííí! ¡Y los piratas! ¡Y los gatitos!”.


Joder, con éstos no contaba yo. Se ve que el Corte Inglés se los ha sacado de la manga para que nos gastemos todavía más dinero. Miraré en el calendario a ver si pone que día vienen. Menuda ruina...





martes, 9 de octubre de 2007

La peque



Pues como no podía ser de otra manera, la primera en el blog tenía que ser Lucía, nuestra princesita. En el parque y vestida de sevillana, con sus gafas de sol -rosas, como no- en plan Martirio.