
Estoy contento y a la vez preocupado por el movimiento iniciado el 15M y que ahora tiene su cara más visible en la acampada de la Puerta del Sol.
Contento, porque creo que ya era hora que saliéramos a la calle a mostrar nuestro descontento y a reivindicar otra forma de hacer política y porque, además, confío en que esto va a ir a más y al final los partidos políticos, si le ven las orejas al lobo, van a verse obligados a cambiar su forma de hacer las cosas y a hacer alguna concesión, por pequeña que sea, a los ciudadanos descontentos.
Preocupado, porque este tipo de movimientos sabes como empiezan pero no sabes como van a acabar. Temo que desemboque en violencia, (más) crispación y que el escenario democrático se vuelva más oscuro. Me entra el canguelo y confieso que caigo en el "virgencita, virgencita, que me quede como estoy", que al fin y al cabo mi situación particular no es desesperada (como por desgracia la de algunos que no encuentran curro, no pueden hacer frente a las deudas de sus negocios o pagar la hipoteca) ni la situación de nuestro país es la de la dictuadura, ni comparable a la de países como Marruecos o Egipto.
Pongo en la balanza las dos cosas, miedos y esperanzas, y, como buen atletista, optimista por naturaleza, me quedo con lo positivo: creo que se puede mejorar y que de todo esto saldrá algo positivo. Por eso estoy a favor de esta movilización y estoy con los que han salido a la calle a protestar.
Para los que estén menos informados sobre qué es y qué piden los acampados en la Puerta del Sol y en otras ciudades de España les recomiendo que entren en la página web de la Plataforma que está organizando esas movilizaciones,
Democracia Real Ya. Muy aconsejable entrar y leer su manifiesto y sus propuestas. Sobre todo para no caer en el error de formarse una opinión de lo que está pasando
sólo por lo que dicen en la tele o en la radio políticos o tertulianos que emiten su opinión desde un sillón, en muchos casos sin haber pisado la Puerta del Sol y sin haber escuchado a la gente que se manifiesta.
Ayer, sin ir más lejos, un tertuliano de La Noche en 24H decía que "estos jóvenes no saben muy bien lo que piden y protestan contra todo, contra los partidos políticos, contra la iglesia, contra el ejército".
¡Manda huevos! Basta entrar en la web que os decía y leer el apartado propuestas para ver que eso es mentira y que lo que piden son cosas tan sensatas y normales como "lucha contra el fraude fiscal y contra fuga de capitales hacia paraísos fiscales, referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado, independencia real del poder judicial, eliminación de las SICAV o la eliminación de los privilegios de los políticos (equiparación en el pago de impuestos, cotizaciones y pensiones con el resto de ciudadanos"). Cosas con las que creo que la inmensa mayoría estaremos de acuerdo.

Entiendo que gente como mis padres, que únicamente se informan a través de los informativos de televisión, en un principio pueda caer en el error de pensar que esto son 4 jóvenes broncas que protestan contra todo y que ahora están ahí montándola en Sol como podían estar el sábado pasado en el Parque del Oeste haciendo botellón. Pero que gente con acceso a Internet, Twitter, Facebook, periódicos, blogs, llegue a pensar eso me parece que o no se enteran, o, lo que es peor, mienten a sabiendas. Como muestra esta
imagen tomada de Intereconomía. Flipante.
Los que han salido a la calle son en su inmensa mayoría personas normales que están hartas de ver como los partidos políticos nos toman el pelo. Piden un cambio en la manera de hacer política y de gestionar la democracia. Salen a la calle por problemas como la crisis económica, el paro o la corrupción y porque están decepcionados con unos partidos políticos que no han estado a la altura y no han sabido resolver esos problemas. Salen a la calle porque hemos sufrido un gobierno socialista que ha estado más preocupado por contentar a los mercados, por salvaguardar el bienestar de bancos, multinacionales y de los propios políticos, que el de sus CIUDADANOS. Y salen a la calle porque dentro de un año la (casi segura) llegada al poder del Partido Popular, comandado por Rajoy y flanqueado por tipos como Aznar, Camps o Fabra, no augura un escenario mucho mejor.
Ahí están las razones. No hay que buscar conspiraciones, antisistemas, anarquistas, crestas, perroflautas, ni milongas. Entre la gente que sale a la calle hay de todo, jóvenes y menos jóvenes, gente de izquierdas, de derechas o que pasa de la política. Por haber hay hasta algún tontito amante de la bronca que intenta agredir a periodistas de tal o cual cadena, que rompe farolas o contenedores y que se enfrenta con la policía. Pero eso no debe servir para deslegitimar la protesta y etiquetar a todos como antisistema. El movimiento en general es PACÍFICO, como reza en su web y como se puede comprobar numerosos vídeos colgados en Internet, como el que muestra como fue el momento en el que la policía los desalojó a las 4 de la mañana la primera noche de acampada. Lo que se ha demostrado que fue un error, porque eran 4 gatos que no molestaban a nadie y sólo ha servido para indignar más a la gente y que la protesta tenga más repercusión.
No sé si necesitamos que surjan otros partidos. Podría ser. Lo que sí sé es que los que tenemos -todos- deben funcionar de otra manera. No puede ser que los ciudadanos perciban a los políticos como un problema y no como una solución.
Veremos en que queda esta "Primavera de frustración en España", como ha titulado hoy en su portada The Washington Post, si en chiri-miri, chaparrón o granizada. Y veremos si cuando pase nos deja un cielo más limpio y más azul o una jodida calima que nos emborrona el horizonte.