viernes, 9 de octubre de 2009

Habemus jerbo


¿Qué qué narices es un jerbo? Pues el animal de la foto, que este bloguero está cada día más atontado pero aún conserva cierta lógica. Este roedor, parecido al hámster, es la nueva mascota de Lucía. Ella quería un perro, pero sus aspiraciones perrunas chocaban con las mías de salvaguardar mi periodo de descanso nocturno, bastante maltrecho ya. Al final, cosa rara, gané yo y Lucía se ha tenido que conformar con el gerbo.

Además de salir ganando por lo del sueño, he salido ganando económicamente, porque el jerbo sale bastante más barato que un perro, sólo ha costado 9 euros. Eso sí, luego al sumar los complementos del bichito (un saco de algo parecido a serrín con olor a fresa, una caja de comida y una jaula con varios objetos para que no se nos ponga fondón y de paso hacerle más llevadero al bicho su estancia entre rejas), los 9 euros se convirtieron en 60. Lo que más subió la cuenta fue la vivienda, que ya se sabe, pese a la crisis sigue por las nubes.

El animalito ha sido el premio a Lucía por portarse bien en el comedor. Este año la hemos apuntado a comedor y, contra todo pronóstico, va contenta. Todos los días dice que la comida está muy rica. De hecho, el primer día, que tenía puré de verduras, nos dijo que estaba "de-li-cio-so", así, remarcando bien las sílabas.

¿Mérito de mi niña, que es muy buena y se adapta bien a todo? Noooooo, mérito de su padre, que lleva años siendo un estupendo mal cocinero a propósito, haciendo guisos horribles que fueran anestesiando su paladar para que cuando llegara el momento de probar la comida del comedor ésta le supiera estupenda. Cumplido el objetivo, ahora, por fin, podré sacar al gran cheff que llevo dentro. ¡Tiembla, Ferrán Adriá!

3 comentarios:

Bea dijo...

El jerbo creo que es un ratón del desierto. Estos bichos lo malo es que si no les tienes la casa como la de la Preysler acaba canturreando, de ahí el olor a fresa del serrín!

isa dijo...

Primero: ya veo que estás hecho un Arguiñano (o mejor dicho, un "cocinero de Rota".

Segundo: en mi modesta opinión, para los niños es fundamental el tener algún animalejo, eso les ayuda a ser más humanos, más responsables, cariñosos, y al final todo son ventajas. Me dan pena los niños que no tienen ninguna mascota, pienso que son más pobres que los que sí las tienen, sea jerbo o lo que sea (bueno, culebras y eso no).

isa dijo...

..digo pobres emocionalmente hablando, se entiende...