viernes, 3 de septiembre de 2010

Todo un lujo

Una escapada. Los dos solos. Sin las niñas.

Porque sí.

Porque de vez en cuando hay que cambiar el destinatario principal de tus atenciones, "aparcar" a las mimadas habituales y mimar a tu pareja y mimarte a ti mismo.

Porque está bien recordar que no todo empieza y acaba en la habitación de al lado, en la cuna, en el potito, en el pañal, en el chupete; que los parques tienen vida más allá de la zona de columpios y sirven también para dar un agradable paseo con tu pareja; que tu dvd también admite películas donde no salgan barbies, princesas o animales parlanchines; y que el pulpo, las bravas y las cañas saben mejor cuando no llevan como banda sonora "¿me calienta este potito, por favor?", "deja el cuchillo que te vas a cortar", "cuidado con el ketchup que te manchas" o "hasta que no termines no te levantas".

Porque saborear un cordero en su jugo con salsa de miel y almedras o un gin-tonic de Bombay Sapphire son grandes placeres que, aunque siempre estarán por debajo de los que nos proporcionan las personas, también forman parte de las cosas que hacen que la vida valga la pena.

Y sobre todo porque no hay que olvidar que poder compartir con tu pareja un spa o un masaje, o incluso simplemente una siesta o un paseo, es todo un lujo que hay que saber valorar y disfrutar en toda su extensión.


Por si os cuadra, os cuento donde estuvimos

Brihuega, en Guadalajara. A poco más de una hora de Madrid, algo más de hora y media desde Toledo. Muy fácil llegar, por la A2 hasta el km 73 y luego unos 15 km por la CM-2011. Es un pueblo pequeño, pero bonito, con muchos lugares interesantes (el castillo, iglesias, la muralla, los jardines de la Real Fábrica de Paños) y con bastante ambiente, gran número de bares, restaurantes, casas rurales, hostales.

Para dormir. Hotel Spa Niwa. Es un pequeño hotel, de tan solo 10 habitaciones, muy tranquilo y decorado con mucho estilo. Todo de 10: el Spa, el masaje, la habitación, el desayuno y el trato de Ana, la propietaria. Absolutamente recomendable. Ésta es su web.


Para comer. Restaurante Quiñoneros. Es un pequeño restaurante situado a la entrada del pueblo, en una ladera a la izquierda de la carretera. Es un sitio muy bonito y acogedor, decorado con mucho gusto. Platos exquisitos, elaborados con productos tradicionales pero con un toque distinto, especial, nada corriente. Pero con fundamento, eso sí, no hay que preocuparse por quedarse con hambre. Los dueños encantadores. Nosotros comimos queso frito con salsa de tomate natural y vainilla, canelones de boletus y foie, cordero en su jugo con salsa de almendras y miel, pastel de pisto con almendra amarga... Y de postre tarta de calabaza y chocolate blanco. Unos 35 euros por persona. En mi opinión, merece la pena, sin ninguna duda. Por cierto, sólo abre fines de semana y festivos y suele estar lleno, así que mejor reservar. 949280495.

Y también para comer o para tomar unas raciones, que es lo que hicimos nosotros, El Tolmo y El Torreón, los dos estupendos, con buenas raciones a buen precio.

La pena que el fin de semana se pasó volando. Pero repetiremos, seguro. Y más después de la 'peaso' publicidad que les estoy haciendo, me tienen que hacer descuento seguro.

1 comentario:

Gustavo y Virginia dijo...

Jo, Quique y Eva, qué envidia nos dáis. Nosotros nos hemos pasado el mes con nuestras peques de cuatro meses dando biberones, cambiando pañales y durmiendo a trompicones.

Tomamos nota para los próximos años.

Un abrazo desde la ya otoñal Bruselas.

Gustavo y Virginia